sábado, 8 de septiembre de 2007




Ahora último me gustaría volver a tener 8 años, y no tener ninguna preocupación, solo pensar en que tengo que jugar, en como vestir a mi Barbie, comer dulces sin importar engordar o que se me piquen los dientes. Pero sin duda la razón más fuerte es volver a tener esa inocencia y magnífica imaginación que me permita volver a crear un amigo imaginario. Eran geniales, nunca discutías con ellos, siempre hacían lo que tu querías, no te regañaban, solo jugar, reír y jugar nuevamente hasta altas horas de la noche. No obstante ya crecí, y tengo mis propios amigos, claro no son imaginarios, son reales; y esa es mi desilución. Son tan reales, tan ellos que nuestras diferencias de opinión aparecen en los momentos menos indicados. Nos hacemos daño, nos perdonamos, nos volvemos a herir y....




Creo que nesesitamos un respiro.